La torre de Babel.
Partimos del principio de que no existen diferencias en la gente, aparte de que se sea una buena persona o mala, de que se sea honrado o un ladrón, etc... por o demás no existen otras. Lo mismo es un negro que un blanco, un hombre que una mujer, un niño que un anciano. La diferencia será la cultura y su humanidad. Esta sería una ley general. Aparte tendríamos una serie de hábitos que pueden modificar nuestra conducta, para bien o para mal. Podemos encontrar una buena persona que esté convencido de que quemar libros sea una buena solución para evitar a los demás caer en el supuesto error. Posiblemente lo haga pensando que hace el bien y, sin embargo, cae en algo tan peligroso como el fanatismo. Actualmente estamos en una época muy difícil. El bombardeo conductivista llega a unos extremos nunca imaginados. Somos atacados con métodos subliminales desde todos los ángulos. Es importante que se entienda que no pretendo, en ningún momento, ponerme de parte de nadie. ¡Que ca...